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AIEP | Luis Alonso Linares Abundio

Aguascalientes, México– Un paciente, luego de que pasara 102 días sin lograr despertar del estado de coma tras un accidente automovilístico, Humberto Garay de 32 años recobró la conciencia la noche de ayer. A parecer, comenta el hombre, las posibles causas fueron las risas “estrepitosas” de las enfermeras en turno no le permitían descansar en paz. El hecho se ocurrió un después de que sus familiares quienes pasaban todas las noches velándolo dejaran de asistir, puesto habían perdido la “fe” de una pronta recuperación.

“Escuché a una especie de chirridos intermitentes entre sueños” declaró el paciente, “eran muy molestos, y me recordaron a una orgía de guacamayas”.

Reportes anteriores indican que no es la primera vez que las enfermeras en turno incomodan a los enfermos internos durante las noches, ya que suelen hablar en voz alta, y gritarse entre los pasillos.

Al respecto, las enfermeras argumentan que “el trabajar de noche en un hospital es muy cansado por lo que para mantenerse atentas suelen tener conversaciones”.

Humberto Garay, sin embargo, se encuentra plenamente agradecido de las trabajadoras del hospital, ya que de lo contrario “sólo dios sabe cuándo hubiera podido estar conviviendo nuevamente con su familia” reflexiona.

El Neurólogo Mario Ramos, director del Centro de Risoterapistas Anónimos de la Ciudad de Aguascalientes (CRACA) comenta que hasta ahora ha sido menospreciado el “poder” de la risa, a pesar de reportar mejoras como auxiliar en otro tipo de tratamientos. “Sin embargo, hasta ahora a nadie se le había ocurrido emplearlo de esta manera” agrega entre risas.

Para el especialista, “las vibraciones de las carcajadas pudieron haber entrado en deflexión con las ondas deltha producidas en el cerebro del paciente: lo que interrumpió el estado de síncope”.

Gran parte de los casos en coma se dan por lesiones causadas por traumatismos craneoencefálicos, lo que provoca una significativa inflamación en la cabeza lo que interrumpe gran parte de la actividad cerebral. Y es poco frecuente que los enfermos logren recuperarse tras ese estado de ausencia después un par de meses.

He decidido reaperturar este blog comentando un tema que en lo personal me parece relevante hoy más que nunca con el surgimiento y aprovechamiento de las nuevas tecnologías en cuanto a los blogs y las redes sociales.

El empresario, co-fundador de Aplee , Steve Jobs, en la nota “No quiero un país de blogueros“, publicada en el diario El PAÍS , menciona el riesgo de desinformación que pueden desencadenarse en la red, debido al creciente número de usuarios que publican sin un “criterio editorial y carente de fuentes fiables”.

Es indudable que Internet contribuye hoy en día a lo que pueder ser considerada como una nueva etapa democrática de las sociedades. A través de estos mecanismos, el público en general puede exponer libremente su pensar y su sentir acerca de cualquier cosa, libre de censuras institucionales o incluso del propio Estado*.

Una sociedad libre de comentar, criticar e interactuar en un espacio regulado per se, creo también, se encuentra en gran riesgo de caer en trampas y falacias informativas.

Debido a que las personas (en comunidad) se encuentran libres de adecuados filtros para verificar los contenidos de lo que leen, están más próximas a caer en mayores errores, no por la procedencia de los datos, sino por la vertiginosa velocidad con que se retransmite y  fluye dicha informaciónen la red.

He ahí el doble reto del periodista contemporáneo. Quién por un lado, pareciera ser sustituido en funciones por las sociedades interactivas, quienes tiene la facultad de aprobar qué consumir y qué creer; y por otro lado el no tropezar con alguna de las minas de falsedades que circulan en la red.

Hoy el día el periodista tiene que discernir con mayor agudeza la calidad de sus fuentes, y sobre todo a mantener el flujo de la información con la mayor exactitud posible. El periodismo no sólo hoy en día implica el investigar y presentar los hechos informativos, sino además tiene la obligación de mantener a la sociedad al margen de modificar los acontecimientos.

En otras palabras, el medio no sólo debe dar a conocer los hechos del mundo, sino encargarse, además, de evitar que la misma realidad, sea alterada. Es sin duda un regulador de doble articulación, por un lado el Estado y por otro la sociedad 2.0.

*(Hay que considerar que hay excepciones e inclusive un repudio en masa puede propiciar la censura en las redes sociales).

La bipolaridad del mexicano

A veces me enferma demasiado escuchar a las personas. Sus pensamientos no son más que ecos que me hunden en un paroxismo anómico. Pareciera que todos piensan igual, y me hacen creer que son autómatas Xerox que desgastan mi tiempo (y mi existencia) repitiendo las mismas ideas, las mismas palabras, las mismas opiniones. La individualidad, – las rebabas de fabrica–, el defecto que distingue a uno de otro, se lima, se borra o al menos se oculta mediante un proceso de socialización.

Aun las sociedades mas refinadas en estos tiempos del ocio tienen algo de cerrado. En el caso de una nación en su conjunto podemos definir esas características monótonas y especificas como identidad nacional.

En realidad no hay escapatoria, nací mexicano, y la ideología de la actualidad, más viral que el H1NL, me atrapa; me pervierte, me hace un ser de pensamiento contradictorio.

Hoy en día pareciera que los matices entre el blanco y el negro no existen, o eres o no eres, o eres fresa o naco, o estas en contra o a favor. En síntesis: o eres cabrón o eres pendejo. El mexicano no puede tener medias tintas, aún no existe el término cabrejo o pendebrón, sería aberrante, hay que estar de cualquiera de los lados de los polos, de ambos si quieres pero nunca en medio, o eres alguien o eres nadie.

Cada categoría se antepone con valores radicales e aquí algunos de los más comunes:

Cabrón: Valiente, inteligente, audaz, aprovechado, ambicioso…
Pendejo: débil, ingenuo, humilde, sensible, perdedor (y lo que quieras agregarle),

Y cualquiera de las categorías afirma y reafirma la naturaleza del mexicano, el estado de pendejo es un estado de frustración, el de cabrón uno eufórico. Lo inquietante es el hecho de que el mexicano vive rebotando de un lado a otro como un partido de tenis, no hay tiempo de discernir si es el lado correcto o incorrecto, no hay moral en un o en otro, sólo es sentimental, un vicio, un padecimiento psiquiátrico, un estado maniaco-depresivo.

Eso me hace concluir que los mexicanos somos tan enfermos, tan extraviados y oníricos. No hay escapatoria de nuestra cultura, la cultura que espera a que la panacea venga siempre de fuera.

¿Quién es ese señor? Se preguntan paquito, karlita, pedrito, luisito, juanito marianita o cualquier niño al ver que el programa Drake & Josh es replazado por un mensaje para la nación. “Cámbiale” dicen con cierta indignación y desconcierto, mientras la figura en traje con lentes y lustrosa frente se reproduce en todos los canales. No hay escape, el llamado “mexicanos y mexicanas” invade la única ventana de olvido que tiene la sociedad.

Y comienzan los vaticinios y él discurso del hombre que hace todo que dice al revés. El presidente que prometió crecimiento en el empleo y ahora la tasa de desocupación (al 6.28% según los últimos datos del INEGI) se acerca cada vez más a la de la crisis del 95; el hombre que prometió seguridad y ahora ya no sabe ni como encubrir los desmanes de las fuerzas militares, el hombre que dijo no hay crisis en México mientras las cifras, menos catastróficas, relevelan una caída al menos del 5.8: un retroceso equivalente a lo conseguido en los 2 primeros años de gestión.

Pero la realidad se confronta con el discurso, el país en tablas, y entonces, los niños y las niñas comienzan a entender el significado de espurio.

La historia del martir de Chihuahua ya la conocemos algunos, el 22 de febrero de 2009, presuntamente fue atacado el convoy que acompañaba al Gobernador, José Reyes Baeza por un grupo de sicarios. Hubo muertes, escándalos y terror en la población, debido al contexto tan peligros que hoy existe en nuestro país: El reynado del narcotráfico.

Atentando del narcotráfico o no, la pregunta recalcitrante es ¿por qué a él?

Conozcamoslo un poco:

    Carrera: Abogado, egresado de la UACH
    Apadrinado por su tío: Fernando Baeza Meléndez quien fue gobernador del mismo Estado, tiempo atrás.
    Príista Diputado de a dedazo en 2003.
    Vivía en una zona de lujo en Delicias, Chih, junto a los narcotraficantes
    Está a favor de la Pena de Muerte a secuestradores y asesinos.

    En fin, ha tenido una lucha muy ardua para controlar al crimen organizado en su Estado. Tanto que ha decidido uir a el paso Texas, y gobernar desde allá.

¡Ahí vienen los zetas y los cárteles! Se oye pregonar por las calles, cada día más cercanas a nuestros hogares, ¡ahí vienen los criminales!, que ya no son los comunistas de los 60´s, ni los zapatistas del 1900 dijiri tantos…

¡Ahí están!, amenazando desde un café internet de las Lomas, desde el traspatio de los Pinos, ¡ahí están! tras los vidrios polarizados de una Hummer que se ganaron comprando boletitos para lavar dinero.

¡Ahí están! pagándole de a quinientos y de a mil a los pobres para que exijan al Gobierno que recupere a aquel Golem llamado seguridad. Ahí, amenazando con arrancarnos a nuestros hijos si no nos arrodillamos ante ellos.

¡Ahí están! Acechando nuestra cordura…

Pero, ¿Dónde están?… yo no los veo, yo nomás corro… más vale prevenir, no me vayan a apuntar con sus pistolas mata elefantes.

¿Pero donde están?, yo por eso ni me paro en los juzgados, no vaya a ser que los agarre de malas y me mochen una pierna.

¿Dónde?…

Yo mejor grito: ¡Ahí vienen los zetas y los cárteles!

La actual situación económica del país es muy parecida a un periodo de guerra: la carencia fustiga a los grupos sociales menos favorecidos, hay toque de queda en varias regiones de la república, el mercado ilegal (pirata), sustituye la formalidad de los comercios establecidos, nadie sabe que pasa, ni cuando pasará; lo peor de todo es que el Estado, absorbe como esponja famélica los recursos que los ciudadanos estamos obligados a darle, sin saber siquiera a donde van a parar.
Sin duda este primer trimestre está invadido por la desesperanza. ¿Pero acaso no son los medios quienes nos bombardean con esta austera y ominosa visión? Desde Loret hasta Alatorre, nos topamos con la historia de la señora que va al mercado extiende la mano frente el puesto de verduras, muestra ocho pesos y pregunta ¿Para qué me alcanza?; o la de los 40 desempleados sentados frente a las oficinas del ADECCO compartiendo un cigarro y sus historias de despido.
Todo indica que no andan bien las cosas.
Pero, ¿Para qué nos engañamos? eso ya no es nuevo, las cosas nunca han andado bien, desde mas de 70 años estamos inermes sobre el mismo carrusel, este problema de la crisis económica es sólo un bache más gordo en nuestra sempiterna espiral de pobreza.
Entonces, los medios no están provocando una fatalista actitud hacia la vida, al contrario, nos consuelan diciendo: “usted no es el único castigado por la devaluación, aquí hay otros y otros tantos que se asoman a la realidad por la caja mágica ”, los medios son el respiro ante la crisis. ¿Acaso oír que otros están más peores que nosotros mismos no nos hace pensar en lo afortunados que somos?
A mi me da asco todo esto, y pierdo hasta el hambre cuando al presidente se le ocurre decir, que no pasa nada, que hay solidez en su administración, si la gente se muere en las calles está bien, está súper, porque así hay menos competencia por un puesto laboral.

El hombre es un recurso perecedero, ¿para que invertir tanto en él? hay que invertir mejor por esas “personas morales”, esos neo titanes llamados empresas, que devoran seres humanos, que se cubren de un almagre dorado y que no comparten nada. Pero duran. Esos pseudo dioses por los que el presidente blasfema diciendo, hay que superar la prueba trabajando, y por quienes ha decidido inmolarse desde antes de perder el cabello.

En fin, la crisis económica, no es de la gente pobre, no es del pueblo, la crisis es de los inalcanzables corporativos, que nos robaron la libertad y la seguridad desde hace tanto tiempo. Y que ahora mueren de hambre derrumbándose sobre nosotros, los simples mortales.

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